lunes, 17 de agosto de 2015

Maravillas




            Cuando yo era chica… (no se olvide que vivía en La Pampa) los días de lluvia sonaban a fiesta. Para la gente de campo – ahora lo comprendo – porque significaba una bendición para los sembrados. Para nosotros, los chicos, ¡porque mamá hacía montañas de frituras dulces, como si fuera un rito acordado con la naturaleza! Hay costumbres que van esfumándose con el tiempo en la ciudad… Sin embargo, ¡qué fácil, rápido y rico es improvisar una fuente de frituras dulces para alargar la rueda del mate! ¿Se anima? “Valor y querer facilitan el vencer” (Prov. castellano). ¡Glup!
                                                                                     

  • Maravillas

INGREDIENTES

Huevos, 2
Crema de leche, 6 cucharadas
Manteca blanda, 1 cucharadita
Sal, un poquitito así (una “pizca”… ¡bah!)
Harina, aproximadamente 300 gramos
Aceite, para freír
Azúcar, para espolvorear


PREPARACION

  1. Bata o procese los huevos junto con la crema de leche, la manteca y la sal.
  2. Vuelque en un bol y agréguele de a poco la harina que absorba, hasta obtener un bollo tierno.
  3. Vuélquelo sobre la mesa enharinada y amáselo hasta obtener una masa lisa y tierna, que no se pegotee. Tape y déjela descansar en sitio fresco 1 hora.
  4. Amásela masa en forma cilíndrica y divídala en rodajas finas. Estire cada rodaja por separado, enharinando muy bien el palote y la mesa hasta dejar la masa transparente.
  5. Recorte cada disco con un cortapastas grande a fin de lograr bordes prolijos. O, si sus invitados son miopes… ¡déjelos así!
  6. Pinche cada “maravilla” con un tenedor, frúnzalas un poco retorciéndolas ligeramente desde el centro y fríalas en abundante aceite, por tandas, sin encimarlas.
  7. Cuando estén doraditas y crujientes, escúrralas sobre papel absorbente y espolvoréelas con azúcar molido o impalpable. ¡Crashhhhhh!


Nota: También puede bañarlas con almíbar a punto de hilo semifuerte. Y si le da trabajo  darles forma “retorcida”… ¡hágalas como pueda! ¡Pero hágalas! “Es una gran habilidad saber disimular la propia habilidad”… (La Rochefoucauld). ¡Glup!



domingo, 16 de agosto de 2015

Russian Lepeshki


INGREDIENTES

Manteca, 50 gramos
Azúcar, 2 cdas.
Harina común, ½ taza
Almendras blanqueadas enteras, 100 gramos

PREPARACIÓN

1.   Bata la manteca hasta obtener una crema.
2.   Incorpórele de a poco el azúcar, mientras sigue batiendo.
3.   Mezcle con la harina, rápidamente, hasta obtener un bollo blando.
4.   Tome pequeñas porciones de masa, déles forma de bolitas y colóquelas (espaciadas entre sí) sobre placas “limpias”.
5.   Aplaste cada bolita hundiéndole en el centro una almendra blanqueada (sin la piel marrón).
6.   Coloque la placa en horno de temperatura muy suave, hasta que las masitas estén secas pero no doradas. Retire del horno, deje enfriar en la placa y luego despéguelas.




viernes, 14 de agosto de 2015

Torta requetefácil de nueces



¿Le cuento la última torta requetefácil que ensayé? Bata 180 gramos de manteca con 120 gramos de azúcar y agréguele 2 huevos, de a uno por vez.
Mézclele luego 250 gramos de harina leudante, 100 gramos de nueces picadas, 2 cucharadas gordas de cacao y 1 ½ taza de leche. Bata bien, vierta en un molde enmantecado y enharinado; y cocine en horno como cualquier torta.


jueves, 13 de agosto de 2015

Dulce de leche con porotos







Por mi parte, reconozco que en este rubro de los dulces nuestra industria nacional merece 10 puntos. Pero a veces uno siente nostalgias de la niñez, de la época en que toda la casa olía a dulce de leche (y yo me portaba bien para que mamá me dejara la “raspa” de una cacerola enorme…). La fórmula de mamá era infalible: un kilo de azúcar por cada 4 litros de leche, más una chaucha de vainilla y un poquito de bicarbonato para darle color, todo hervido sobre fuego de brasas hasta que tuviera aspecto de dulce de leche liviano, pues al enfriar se espesaba. Pero luego descubrí que cada familia tiene su estilo de hacer las cosas.



Dulce de leche salteño (si le gusta, cuadruplique las cantidades).



Hierva un litro de leche con una taza de azúcar y ½ cucharadita de bicarbonato de soda hasta que tome color y espese como un almíbar a punto de hilo fuerte.

Hierva porotos tipo pallares (remojados desde el día anterior) y cuando estén bien blanditos, tamícelos y mida ½ taza.

            Mezcle este puré de porotos con una cucharada de maicena y ½ taza de leche.

            Vierta esta mezcla tamizada sobre el dulce de leche hirviente.

            A partir de aquí, revuelva constantemente con una cuchara de madera hasta que el dulce espese y, al revolver, se vea claramente el fondo de la cacerola.

            Apoye la cacerola sobre agua fría y revuelva hasta que se enfríe. Perfume con esencia de vainilla.




miércoles, 12 de agosto de 2015

Cómo cambiarle el destino a una coliflor…




            Ya aparecieron sus cabezas calvas en las verdulerías. ¡Y ya toda la familia esta cansada de comerlas “a la parmesana”, “al gratin” o en “budín”! (quien dice “budín” dice “tarta” o “pastel”…). ¿Me ayuda a torcerles el destino? (“Llamamos ‘Destino’ a todo cuanto limita nuestro poder”). ¡Usémosla, entonces, como relleno del próximo matambre que compremos! ¿Cómo? Así:

  • Matambre relleno con coliflor      

1)      Compre un matambre que no haya sido arrancado a mordiscos (vale decir: que tenga forma lo más parecida posible a un rectángulo) y quítele toda la grasita, pellejitos e indeseables que a mí no me gustan.
2)      Entonces sazónelo con sal, pimienta, vinagre, orégano, ajos triturados, perejil, pimentón, ají molido… ¡Ufa! Todos los condimentos que se le ocurran. Déjelo estacionar en la heladera unas horas. O hasta el día siguiente.
3)      Mientras tanto, hierva una coliflor (acuérdese de agregar al agua una ramita de apio y tapar bien la cacerola para que los vecinos no protesten…) hasta que esté cocida. Escúrrala.
4)      Pique la coliflor y mézclela con 100 gramos de queso rallado y 3 claras de huevo (¿de qué van a ser, sino?). Sazone la mezcla con sal, pimienta y nuez moscada.
5)      Extienda el matambre sobre la mesa, con la grasita hacia arriba, cúbralo con morrones al natural sazonados con sal y pimienta y extienda sobre ellos la mezcla de coliflor, en forma pareja.
6)      Lo demás, como siempre: arróllelo doblando hacia adentro los bordes de los costados, cosa los bordes libres, ate con piolín como antes se fajaban a los recién nacidos… O si no le gusta coser… ¿quiere sorprenderse con el último consejo que me dio Amanda, la amiga de Dafne? Una vez arrollado, meta el matambre, bien ajustadito, dentro de una media de nylon (bien lavadita, se entiende… y sin el pie ni la “medibacha”…). Anude fuertemente los extremos y cocine en agua hirviendo con sal y verduritas, como si se hubiera gastado su sueldo en bolsas especiales para cocinar (ser pobre es comprenderlo todo…). Una vez tiernísimo, deje enfriar el matambre en el caldo, recién entonces escúrralo, prénselo y enfrié en la heladera. Única recomendación: ¡¡¡acuérdese de sacarle las medias antes de llevarlo a la mesa!!!


                                                                    

martes, 11 de agosto de 2015

Frituras dulces




 

Recetas por tres



Ponga la pava en el fuego, porque se viene una mateada…



Ingredientes



Rombos fritos



Huevos, 2

Azúcar, 2 cucharadotas

Ralladura de 1 limón

Harina, c/n

Aceite, para freír




Borreguitos



Harina, ½ kg

Aceite de maíz, 1 taza tamaño té

Oporto, 1 taza

Azúcar, 1 taza

Aceite, para freír

Almíbar a punto de hilo fuerte



Niditos



Huevo, 1

Azúcar, 3 cdas

Esencia de vainilla, unas gotas

Leche en polvo apenas diluída en agua, ½ cda

Manteca derretida, ½ cda

Harina, 1 taza

Sal, una pizca

Crémor tártaro, ¼ de cdita

Bicarbonato de sodio, 1 pizca

Almíbar a punto de hilo fuerte, c/n

Aceite, para freír



Preparación



1.         Rombos fritos: Bata los huevos junto con el azúcar y la ralladura de limón. Agregue de a poco la harina necesaria mientras une todo con la mano hasta obtener una masa muy lisita y sobre todo “tierna”. Estírela por partes, dejándola de 2 mm de espesor. Córtela en rombos. Amase los recortes y haga… ¡más rombos! Fríalos por tandas en aceite bien caliente, escúrralos y báñelos con el almíbar a punto de hilo fuerte.

2.         Borreguitos: Ponga la harina sobre la mesa en forma de corona. Ubique en el centro el aceite y mezcle con las manos, frotando, hasta que todo parezca arena húmeda. Caliente apenas la taza de Oporto con el azúcar. Así, caliente, viértalo sobre la mezcla de harina y aceite y forme una masa. Déjela descansar un cuarto de hora. Divida la masa en porciones chicas y amásela en forma cilíndrica como si fuera a hacer ñoquis. Corte cada tira en trocitos y fríalos en aceite caliente, hasta dorar. Báñelos con el almíbar a punto de hilo fuerte.

3.         Niditos: Bata el huevo con el azúcar y la esencia de vainilla. Agréguele la leche en polvo diluída y la manteca derretida. Tamice los ingredientes secos y súmelos a lo anterior. Amase hasta obtener una masa lisita y tierna. Estire la masa, córtela en tiritas finas y enróllelas flojamente uniendo los extremos para formar los “niditos”. Fría en aceite caliente, escurra y bañe con almíbar. Final feliz: Lleve a la mesa los borreguitos, los niditos y los rombos fritos y ¡a comenzar la rueda del mate!



Dificultad:



Escurra bien las frituras antes de ponerlas en la fuente para almibararlas



Tip:



Si no tiene ganas de hacer almíbar, puede rebozar las frituras en azúcar. ¡También quedarán riquísimas!