sábado, 25 de octubre de 2014

Budín inglés inocuo



Acabo de inventar un “budín inglés” totalmente inocuo: ¡sin yemas ni manteca! Y riquísimo… Bata 180 gramos de margarina (sin colesterol) junto con la ralladura de 1 limón y 1 y ¾ de taza de azúcar. Agréguele luego esencia de vainilla y 6 claras sin batir (de a una por vez). Y, finalmente, 2 tazas de harina leudante tamizadas con 1 cucharada de postre (al ras) de polvo para hornear, ½ taza de pasas de uva, una taza de almendras y otra de nueces. Vuelque en dos moldes N° 4 ó 5 bien enmargarinados y enharinados. Y cocínelos en horno moderado hasta que quieran escaparse del molde. Una vez desmoldados y fríos, báñelos con azucarado de limón, o chocolate cobertura (si puede) ¡o nada! Si no los hace hoy, al menos imagínelos: “Es solamente en el cerebro donde tienen lugar los más grandes pecados del mundo…” (Oscar Wilde) ¡Glup!

viernes, 24 de octubre de 2014

Montañitas de leche condensada


¿Quién era el solitario que quería una receta fácil? Aquí tiene algo dulce para recordar: mezcle 1 taza de avena arrollada gruesa con 1 taza de pasas de uva sin semillas y 1 taza de nueces picadas. Y agrégueles muy de a poquito leche condensada hasta formar una pasta que se pueda moldear. Entonces haga montañitas sobre una placa enmantecada y cocínelas unos 15 minutos, hasta dorar apenas. ¿Otra fórmula? Esta, de Sidney: “No están jamás solos los que están acompañados de nobles pensamientos”. ¡Hop!


jueves, 23 de octubre de 2014

Alfajorcitos Cané


Como soy consciente de que no estoy ni a la altura del arco… del pie de Paganini (él jamás repetía un tema), voy a hacer un “bis” especialísimo para el señor M.A. Montes, de El Palomar, quien perdió la receta de los alfajorcitos Cané. Felizmente tengo un ángel guardián que tiene la buena costumbre de hacer milagros… ¡La encontré! Y se hacen así: (los ingredientes son para una pequeña muestra). Haga una masa con 100 gramos de harina y 6 yemas, sin nada de clara. Y trabaje bien el bollito (de tamaño miserable) para luego dejarlo descansar tapado sobre la mesa 1 hora. Entonces acéitese las manos y castigue la masa sobre la mesa, hasta que sus vecinos, asustados, hagan la denuncia policial. ¿Listo? Estírela refinita (como papel), córtela en discos, píncheles el centro y… Detalle clave: enmanteque una placa y caliéntela en el horno. Recién entonces distribuya sobre ella las tapitas y cocínelas hasta que se arqueen levantando los hombros. Final feliz: únalas de a dos con dulce de leche espeso y, si quiere, azucárelos. ¡Glup!


miércoles, 22 de octubre de 2014

Un flan “diferente”








El invento no es mío sino que pertenece a los recuerdos nostalgiosos de mi amiga Annie Ferrarotti: ¡el flan que siempre llevaba “de visita” una de sus tías más queridas! ¿Sabe qué le ponía en lugar de leche? ¡Vermut tipo Torino (Cinzano dulce, ¡bah!)! Un budín borrachito realmente fácil:


1)      Acaramele una budinera.
2)      Bata 4 huevos con 100 gramos de azúcar.
3)      Siga batiendo con batidor de alambre, mientras le incorpora 375 cc de vermut tipo italiano, dulce.
4)      Cuele en la budinera acaramelada.
5)      Cocine a baño maría en el horno (cuidando que el agua del baño maría no hierva) hasta que esté firme. (¡Ojo, que se endurece enseguida!)
6)      Retire del baño, enfríe y recién entonces desmolde. ¿Qué tal si acompañamos cada porción con un copete de Chantilly?










martes, 21 de octubre de 2014

Kreplach



¿Cometeré una herejía si ahora le explico unos deliciosos “kreplach”? (especie de ravioles con forma de empanaditas). Estire finita (más aún: re-fina) una porción de masa para ravioles y córtela en discos de 7 cm de diámetro. Entonces arme las empanaditas con esta mezcla: ¼ kilo de ricotta, 1 cebolla rallada, 2 cucharadas de perejil picado, 1 taza de queso rallado, 3 yemas, sal, pimienta y nuez moscada. Presióneles bien los bordes… ¡pero no les haga repulgo! Luego, hiérvalas en abundante agua con sal, escúrralas y sírvalas con partes iguales de salsa blanca y crema de leche, bien condimentadas. Un plato ideal para los menúes de vigilia. ¡Glup!



lunes, 20 de octubre de 2014

Torta Lady Baltimore






Hay un proverbio muy conocido: “Rasca al ruso y encontrarás al cosaco”. Con esta torta pasa algo parecido: lea la receta de esta torta aristocrática y encontrará una torta proletaria. La famosa Lady Baltimore no es otra que una simple torta hecha con claras. Las mismas claras sobrantes que usted casi siempre guarda para aplacar su conciencia, hasta que su sentido común las decomisa. “La conciencia es la cantidad de ciencia innata que tenemos en nosotros mismos” (VÍCTOR HUGO). Claro que la torta Lady Baltimore, una vez hecha, se corta en 3 capas, se rellena con 1 taza de nueces, ½ de pasas de uva y 6 higos abrillantados (todo picadito, luego se cubre con una capa espesa de merengue italiano… Pero usted anímese a servirla sola, y en todo caso para no acomplejarse, llámela: “Doña María”. Bata 1 taza de azúcar con ½ taza de margarina, hasta que se canse. (La receta original insiste en que todo debe quedar hecho una crema; yo le aseguro que apenas si llega a convertirse en arena húmeda). Agréguele entonces 1 taza y ¾ de harina previamente tamizada con un poco de sal y 2 cucharaditas y ½ de polvo para hornear, alternando con ½ taza de leche. Perfume entonces con esencia de vainilla y bata enérgicamente hasta que todo esté espumoso y burbujeante. Finalmente incorpórele 7 u 8 claras batidas de nieve, una suavemente, y hornee en un molde enmantecado y enharinado. Cuando esté fría rellénela con dulce de leche y cúbrala con el baño que quiera. Ahora, pruébela. 



domingo, 19 de octubre de 2014

Dameros






Este singular efecto puede lograrse por la simple superposición de masas de dos tonos, según explicamos a continuación:

INGREDIENTES

Masa de rosquitas bicolor, (La mitad coloreada con cacao amargo o con el colorante que usted desee). O la masa refrigerada.


PREPARACION

  1. Haga las masitas de a poca cantidad por vez para manipular mejor la masa.
  2. Tome una porción de masa blanca y estírela (suavemente) dándole forma de rectángulo y un espesor de 3 mm.
  3. Prepare así 4 rectángulos de la misma medida.
  4. De igual modo prepare 4 rectángulos de la masa coloreada.
  5. Encime 1 rectángulo blanco, otro coloreado, otro blanco y otro coloreado.
  6. Aparte, encime los otros 4 rectángulos comenzando con un rectángulo coloreado, otro blanco, otro coloreado y otro blanco. (¿Se dio cuenta? Una torre comienza con blanco y otra, con color).
  7. Encime ambas torrecitas de modo que los colores queden alternados (mire los dibujos, por favor…).
  8. Corte en tajadas de 3 mm de espesor y acomódelas en placas enmantecadas (enharine cada vez el cuchillo para cortarlas mejor).
  9. Cocine en horno caliente hasta que estén sequitas, pero sin dorar.