miércoles, 5 de octubre de 2016

Bizcochuelo sin gluten







El otro día vi a una criatura llorar porque había aumentado el precio de los chocolates y no le alcanzaban sus pesitos para comprarla. Su madre le dijo: “No comas más chocolatines. Comé pochoclo que es más barato”. Después, ese mismo chico vio a su mamá darse una panzada de bombones con sus amigas. Y se echó a llorar. Y tiró el pochoclo que estaba comiendo. Nadie, salvo Confucio, supo entenderlo: “Si las personas que ocupan posiciones inferiores no tienen confianza en los de arriba, el gobierno del pueblo es una imposibilidad”. Hay chicos que lloran no porque no les compren chocolatines, sino porque no pueden comerlos porque son celíacos.

Por fortuna, muchas empresas ya han incluido el logo “Libre de T.A.C.C.” (léase libre de trigo, avena, cebada y centeno). Yo quise contribuir para que hoy, el día en que celebramos la independencia de la Patria, nadie se quede sin festejar comiendo algo dulce. Esta receta va dedicada a Ernestina, la hija del “Tano”, un querido amigo de mi nieto, a la que hace poco le descubrieron celiaquía. Espero que a partir de ahora forme parte de su recetario. Eso sí, les recuerdo que la harina de arroz se encuentra generalmente en las dietéticas y no en el almacén de barrio. Piedra libre para este bizcochuelo que es tan rico.

Bizcochuelo libre de TACC

Tamice 3 veces 1/3 de taza de harina de arroz junto con 1/4 de taza de azúcar.
Bata aparte 4 yemas hasta que tomen color clarito. 
Agrégueles la ralladura de 1 limón y siga batiendo. 
Aparte bata las 4 claras a nieve. 
Vierta las claras sobre el batido de yemas. 
Espolvoréelas con la harina de arroz tamizadas con el azúcar.
Una todo y vierta en molde enmantecado y espolvoreado con fécula de maíz. 
Cocine en horno suave.


domingo, 2 de octubre de 2016

Pancitos de manteca



Algo rico para compartir y los secretos de la levadura para una masa a punto

A esta altura del verano escucho más de una vez: “Lo que mata es el calor”. Sinceramente creo que cada estación tiene su encanto. A falta de aire acondicionado o pileta, siempre hay un ventilador, un abanico o quizás jugar con la manguera en el patio con los nietos.

Como reza el refrán: “Al mal tiempo, buena cara”. No nos quejemos tanto y disfrutemos más de la vida, aunque haga frío o calor. Claro que mi alma de cocinera me lleva a pensar en quién podría decir “Lo que mata es el calor”: la levadura. Cuando trabaje con levadura recuerde que el fermento desempeña el rol de un obrero, cuyo trabajo consiste en “levantar la masa”. Como todo obrero, su trabajo será excelente si lo realiza en un medio tibio, agradable (en lugar de “medio” léase “agua”).

¡Hay que evitar que la masa fracase por falta de leudado!En síntesis: la levadura prensada (la que llamamos fresca), siempre exige disolverse en un medio tibio. Del mismo modo que la masa, una vez armada, deberá leudar en un medio con temperatura agradable. Incluso, si usted no la usa enseguida, podrá estacionarla en la heladera y el fermento no se arruinará.

¿Que por qué hablo tanto de la levadura? Porque tengo una recetita simple que le permitirá utilizarla para llenar la casa con ese delicioso “olor a pan caliente”.

Pancitos de manteca

1 Mezcle 1 cucharadita de azúcar, otra de harina y 50 gramos de levadura.

2 Agregue 1/4 de taza de agua tibia y deje que se convierta en una “esponja”.

3 Mézclele 1/2 kilo de harina, 1 cucharadita de sal y 60 gramos de manteca blanda.

4 Agregue la leche tibia como para formar un bollo tierno. Amase y deje leudar la masa tapada.

5 Divídala en bollitos y deje leudar nuevamente.

6 Cocine en horno bien caliente.






sábado, 1 de octubre de 2016

Masitas Ojito (Pepitas)


Harina, 1 taza panzona
Yema, 1
Azúcar, 2 cucharadas con “pancita”
Manteca blanda, 100 gramos
Ralladura de 1 limón
Agua, 1 cucharada
Vinagre, 1 cucharada
Mermelada roja, un poco


1. Coloquen sobre la mesa la yema, la manteca, el azúcar, el agua, el vinagre y la ralladura de limón. Aplasten todo con un tenedor, hasta que parezca una crema... ¡igualita a la que se pone en la cara la señora de al lado, ¡para borrarse las arrugas!
2. Una vez hecha la “crema”, agreguen la harina mientras amasan rápidamente para unir todo en un bollo tierno. Si la masa se pegotea, agréguenle un poquito (pero poquito... ¿eh?) más de harina.
3. Debe quedar una masa así de lisita y tierna.
4. ¡Ahora comienza lo divertido! : Tomen una pequeña porción de masa y, suavemente, sobre la mesa enharinada, amásenla dándole forma de rollo de unos 3 centímetros de diámetro, aproximadamente.
5. Corten el rollo (enharinando siempre el cuchillo) en rodajitas de 2 centímetros de ancho. Enmantequen y enharinen una placa para horno para ir “acostando” los trocitos de masa. Eso sí: dejen un espacio entre cada masita, porque luego al cocinarse se hinchan y pueden pegotearse.
6. Ahora enharínense bien un dedito y húndanle el centro a cada rodajita de masa, como si quisieran marcarle el ombligo (pero sin agujerear la masa). Luego rellenen cada pocito con un poco de mermelada. Poquito, ¿eh? Porque si no con el calor del horno la mermelada se infla y desborda. ¡Y a mí no me gustan las masitas manchadas!
7. Sólo resta cocinar las masitas unos 10 minutos, aproximadamente, en horno caliente, hasta que estén apenitas doradas. Única recomendación: probarlas recién  cuando estén bien frías. ¿Saben cómo quema la mermelada caliente?


viernes, 30 de septiembre de 2016

Canapés de mar




mo se hacen:

Quíteles la corteza a 12 rodajas de pan, divida cada una en 2 rectángulos y tuéstelos de un solo lado. Reserve.

Escurra 1 lata mediana de atún en aceite, póngalo en un bol y mézclele 1 cucharadita de jugo de cebolla y 2 cucharadas de crema de leche batida espesa. Pruebe y rectifique el sazonamiento a gusto. Reserve.

Cocine 2 huevos duros y pártalos al medio. Separe las claras de las yemas y píquelas por separado (lo más finito que se pueda). Unte la parte tostada del pan con la pasta de atún. Cubra la mitad de cada canapé con la clara picada y la otra mitad, con la yema. Para delimitar ambos colores use una tirita de morrón al natural en lata (con una latita alcanza y sobra). Decore el centro de cada canapé con una rodajita de aceituna rellena.

A la misma base de pan, puede agregarle unas hojitas de rúcula, una cucharadita de queso crema saborizado con eneldo o ciboulette picada.
Decorar con camarones.



jueves, 29 de septiembre de 2016

Tortita de chocolate

  

Dicen que lo bueno viene en envase chico... Esta tortita es una demostración de que, a veces, los dichos populares encierran una gran verdad. ¿La hacemos? Después de todo, si le gusta, puede multiplicar las cantidades y darse el gusto por partida doble... Vale la pena el intento. 

 






Lo que lleva

Chocolate, 90 GRAMOS
Manteca, 90 GRAMOS
Agua, 1/4 DE TAZA
Yemas, 3
Esencia de vainilla, 1 CUCHARADITA
Azúcar, 3/4 DE TAZA
Harina, 1/4 DE TAZA
Claras, 3
Molde, enmantecado y enharinado, 1 DE 20 O 22 CENTIMETROS DE DIAMETRO 


Varios

Crema chantillí, apenas azucarada, para acompañar cada porción, A GUSTO (OPTATIVO)
Frutillas o virutas de chocolate (¡o ambos!), IDEM  





1 minuto

Para comenzar, coloque los 90 gramos de manteca, el chocolate y el agua indicada en una cacerola pequeña. Deje cocinar sobre fuego suave. Mezcle continuamente, con una cuchara de madera, hasta que el chocolate y la manteca se fundan. Una vez que ambos ingredientes estén derretidos e integrados, retire la cacerolita del fuego y reserve la preparación.







3 minutos

Casque 3 huevos y separe, como usted sabe, las yemas de las claras. Ponga las 3 yemas en un bol y reserve las claras, ya las vamos a utilizar. Agrégueles a las yemas los 3/4 de taza de azúcar y bata con batidor de alambre (o eléctrico) hasta obtener una crema. Siga batiendo mientras le incorpora el chocolate fundido que dejó reservado en el paso 1. Sigamos...








6 minutos


Una vez listo el batido, perfúmelo con la esencia de vainilla y vuelva a mezclar con la cuchara de madera. Unale luego el cuarto de taza de harina y mezcle bien hasta que la harina pierda su identikit (¡Usted me entiende...!). Aparte, en un bol bien limpio bata las 3 claras reservadas hasta obtener el punto de nieve (acá sí que le conviene usar el batidor eléctrico).






7 minutos

Vierta las claras a nieve sobre la preparación de chocolate. Mezcle ambas pastitas con movimientos suaves y envolventes, utilizando una espátula o la cuchara de madera. De esta manera, al mezclar, se integran los ingredientes y, a la vez, se airea la preparación para lograr una masa bien esponjosa. Vaya precalentando el horno en moderado.








50 minutos

Vierta la pasta en un molde chico desmontable, previamente enmantecado y bien enharinado. Cocine la torta en horno moderado entre 40 y 50 minutos, aproximadamente. Desmolde la tortita directamente sobre la fuente donde piensa servirla y ofrezca cada porción con un copo de crema chantillí y un montoncito de frutillas azucaradas. ¡Glup...!










 

martes, 27 de septiembre de 2016

Sopa de puerros






El puerro es un vegetal nutritivo, de precio accesible, ideal para hacer una sopa con acento francés.

Hasta el siglo XIX, el puerro era considerado en Francia como el “espárrago de los pobres”. Allá por los años ‘50 y ‘60, sólo se tenía en cuenta como un complemento de sopas y pucheros. Ahora, muchos chefs lo incluyen como ingrediente importante en algunas de sus creaciones porque es barato, sabroso y acompaña muy bien a otros productos caros, equilibrando el precio de los mismos.

Un dato curioso de este vegetal: los antiguos griegos castigaban a los niños azotándolos con las fibras verdes del puerro, mientras les decían (en griego, por supuesto): “Porque te quiero te aporreo”. Y así surgió el famoso dicho. Los franceses inmortalizaron este vegetal en su famosa sopa vichyssoise, receta que a continuación le paso, escrita “a mi manera”. Hago esta salvedad porque seguramente me lloverán cartas y mensajes, especialmente de descendientes de franceses, que objetarán algún paso o ingrediente. Pero la cocina es creación y recreación.

A propósito, en este momento, el sol que pega en la ventana de mi “cueva de trabajo”, atraviesa una esfera de cristal, de esas facetadas que venden en los negocios orientales y llena de colores mi escritorio. A pesar del invierno gris, la habitación se llena de rojo, naranja, amarillo, verde, azul. ¡Es como vivir rodeada de arcoiris! Los colores se posan también en mi máquina de escribir. Siento que una extraña energía me invade. Y me dan ganas de darle un puntapiés a la rutina y, de una vez por todas, vivir lo que me resta de vida sin tener que rendir cuentas a nadie.

Vichyssoise

1. Preparación y cocción

Saltee en 2 cucharadas de manteca la parte tierna de 3 puerros picados, junto con 1 cebolla picada. Agregue 4 papas cortadas en daditos y 1 litro de caldo (caserito). Tape la cacerola.

2. Fuera del fuego

Cuando las papas estén cocidas retire del fuego, entibie y tamice todo. Súmele 250 centímetros cúbicos de crema de leche, sal, pimienta y nuez moscada.

3. Presentación

Sírvala fría o caliente en cazuelitas espolvoreada con ciboulette picadita. Lo tradicional es servirla fría pero… ¡recién estamos terminando julio!