miércoles, 3 de septiembre de 2014

Dulce de frutillas enteras





Lo que lleva:
 
Frutillas lavadas y sin cabitos, 3 tazas
Azúcar, 3 tazas
Agua, 3 tazas
Jugo de limón, 3 cucharadas 


Cómo se hace:

Ponga en una olla el agua, el azúcar y el jugo de limón. Mezcle sobre fuego fuerte, con cuchara de madera, hasta que el azúcar se disuelva. No revuelva más y deje hervir hasta que el almíbar tome punto de "hilo fuerte".

Eche con cuidado las frutillas, baje el fuego a mínimo, y deje hervir hasta que las frutillas estén hinchaditas.

Escurra las frutillas con espumadera y resérvelas en una fuente. Deje que el almíbar siga hirviendo hasta tomar el punto "hilo fuerte". Vuelva a colocar las frutillas en la cacerola, déjelas hervir 5 minutos y escúrralas.

Vuelva a hervir el almíbar hasta que recobre el punto de hilo fuerte. Agregue otra vez las frutillas, hierva hasta que estén hinchaditas, retire del fuego y vuelque en un bol.

Una vez frías, enváselas con todo el almíbar.





martes, 2 de septiembre de 2014

Bizcochitos de la abuela



Hay recetas que, mágicamente, nos hacen viajar al pasado. Mientras preparo estos bizcochitos de anís, surge en mi memoria la imagen de mi abuela Mamaía hundiéndolos en la tacita de chocolate. ¿Qué le parece si la imitamos? “Los hombres de todos los tiempos se asemejan unos a otros” (J.B. Say). ¡Glup!


LO QUE LLEVAN

  • Yemas, 3 (de gallinas del primer mundo)
  • Azúcar, 3 cucharadas
  • Semillitas de anís, una cucharada (tamaño postre)
  • Harina leudante, 3 cucharadas panzonas
  • Claras, 3
 

  1. Bata las yemas con el azúcar hasta que estén cremosas y tomen color clarito (¡de verdad! ¡Ese es el punto exacto!). Mézclele las semillitas de anís y sígame los pasos.
  2. Agregue a las yemas batidas la harina leudante. Bata las claras a punto de nieve firme y únalas suavemente a la mezcla anterior, con movimientos envolventes.
  3. Ponga la pasta con semillitas de anís en una manga con boquilla grande lisa o de picos y, sobre una placa para horno enmantecada y enharinada, trace 2 bastones paralelos, codo con codo (que se toquen…).  Luego haga a los largo de los mismos, en el centro, otros 2 bastones: uno de ida y otro de vuelta. De este modo las piezas tomaran un aspecto abovedado (creer no cuesta nada…). Cocine las piezas en horno a temperatura caliente unos 10 minutos, hasta que estén cocidas pero no doradas. Retírelas y déjelas enfriar.
  4. Deseche las puntas de las piezas que cocinó (mejor dicho: ¡cómaselas!) y corte el resto en tajadas de un centímetro, o uno y medio, de ancho. ¿Se da cuenta? ¡Bizcochitos de anís igualitos a los de otras épocas! Pero aún falta el paso final: acuéstelos sobre una placa solamente enmantecada y séquelos en el horno: 5 minutos de un lado y 5 del otro para que, en los cortes, los bizcochitos queden tostaditos y crocantes.



lunes, 1 de septiembre de 2014

Masa crocante dulce para tarta



(una de tantas…)


  1. Aplaste 125 gramos de manteca con 125 gramos de azúcar y 1 huevo hasta convertir todo en pasta.
  2. Agréguele 250 gramos de harina tamizada con un poquito de sal y 1 cucharadita al ras de polvo para hornear.
  3. Una rápidamente y utilice como indique la receta. NO LA TRABAJE DEMASIADO.

domingo, 31 de agosto de 2014

Torta de peras



Ahora, que hay peras ricas…


No sé por que los libros de cocina sólo dan importancia a las manzanas, las ciruelas, las frutillas, las naranjas, las cerezas… ¿o es que las peras no son frutas ricas y aptas para hacer con ellas platos tentadores?

  • Torta de peras

(para un molde chico)

1)      Bata 65 gramos de manteca blanda con 100 gramos de azúcar, hasta que esté bien cremosa.
2)      Agréguele 2 yemas, de a una por vez, mientras continúa batiendo después de cada adición.
3)      Siga batiendo mientras le incorpora el jugo y la ralladura de limón.
4)      Agréguele 100 gramos de harina común.
5)      Finalmente, únale suavemente las 2 claras batidas a nieve.
6)      Vierta la mezcla en un molde enmantecado y enharinado, de modo que la preparación llegue hasta la mitad de la altura del molde (elija un molde que pueda presentarse a la mesa).
7)      Cubra totalmente el batido con una capa gruesa de tajadas finitas de pera (sin piel ni semillas) revolcadas por azúcar.
8)      Cocine en horno moderado, hasta que la pasta esté cocida.
9)      Deje enfriar en el mismo molde.
10)  Sirva directamente del molde, acompañando cada porción con un copete de crema chantilly (si quiere…).


sábado, 30 de agosto de 2014

viernes, 29 de agosto de 2014

El punto del merengue






Para mi “saber cocinar” significa conocer al dedillo aquellas recetas básicas que a menudo asoman la nariz en montones de fórmulas y que, si no las conocemos, no podemos avanzar.
Por ejemplo, si quiere hacer un lomo a la Wellington, ¡no va a tener más remedio que aprender a hacer masa de hojaldre! ¡Qué trabajo!
Y si se le ocurre hacer sorrentinos para agasajar el domingo a su familia… ¡tendrá que aprender a hacer el pegote de la masa bomba!
¡No tenga miedo y anímese a hacer merengue!
No ponga esa cara.
Nada es difícil en cocina si se cuenta con una receta que le explique, “con ademanes”, todos los secretos escondidos de la elaboración.
Si nunca hizo merengue o le salieron mal, prepárese para alejar todos los miedos del aprendizaje.
¡No más fantasmas que le conviertan los merengues en chicles!
Juntas destruiremos prejuicios y descubriremos el mejor modo de hacer las cosas muy bien y saber aplicarlas para enriquecer indefinidamente el recetario que quiera.
¿Qué a pesar de todo, a veces las cosas no nos salen como queremos?
No importa, sigamos adelante.
Ensayo, error y rectificación.
Vuelta a empezar…
Y así…
Si papá viviera recitaría, como lo hacía cotidianamente, el soneto de Almafuerte que dice:
“No te des por vencido ni aun vencido,/ No te sientas esclavo, ni aun esclavo, / trémulo de pavor, piénsate bravo,/ Y acomete feroz, ya malherido.
¿Sabe cuál es el título del soneto? Piu avanti. Avancemos entonces, siempre, contra viento y marea.
“El que no se equivoca nunca, es el que nunca hace nada” (W.C. Magee).





jueves, 28 de agosto de 2014

Supremas al champiñón



                Por el momento – y para siempre, con ayuda de Dios – la única guerra que acepto es contra el colesterol. Pero siempre con una condición: ¡que cocinemos cosas ricas! Por supuesto que es difícil cambiar de hábitos. Como el único bien que poseo es una gran responsabilidad, todas estas recetas fueron supervisadas por un médico dietólogo de primera (amigo de la infancia de mi marido) que después de probarlas exclamó, aplaudiendo: “La mujer es la perdición o la salvación de la familia” (Amiel) ¿Qué habrá querido decir? ¿Lo dejamos así, Gerardo?


·         Supremas al champiñón


INGREDIENTES

Supremas de pollo, 6
Aceite de maíz, 1 cucharada
Sal y pimienta, a gusto
Cebolla grande, picadísima, 1
Champiñones, 1 frasco o lata grande
Queso tipo crema, sin crema ni colesterol (¡ya lo hay!), 3 cucharadotas
Vino blanco seco, ¼ de taza
Caldo de verduras, desgrasado, ½ taza
Fécula de maíz o harina, 1 cucharadita (optativo)
Papitas noisette hervidas, para guarnecer
Perejil “plus”, para espolvorear las papitas

PREPARACIÓN

1.       Elija la cacerola o sartén más pesada que tenga.
2.       Úntela con el aceite y caliente bien.
3.       Quítele a las supremas la piel, grasita, tejido fibroso y cuantos indeseables tengan.
4.       Sazónelas con sal y pimienta.
5.       Acomódelas, sin encimar, en la cacerola aceitada y caliente. Tape y deje que se doren de una lado (¡que no se le quemen!).
6.       Dé vuelta las supremas, tape la cacerola y dórelas del otro lado. Escurra las supremas y resérvelas.
7.       Destape y agregue la cebolla. Mezcle rápidamente para que intenten dorarse. Pero apenas deje que se marchiten…
8.       Agregue el caldo, el vino y el líquido de los champiñones. Siga revolviendo con la cuchara, hasta que se forme una salsita.
9.       Incorpore las supremas, tape y deje hervir despacito unos minutos, hasta que las supremas estén cocidas.
10.   Destape y agregue los champiñones y el queso crema. Mezcle y hierva unos segundos.
11.   Si la salsa estuviera muy líquida, espésela con 1 cucharadita de harina o maicena diluída en agua fría. Revuelva hasta que hierva.
12.   Sirva con toda la salsa, bordeando la fuente con las papitas hervidas.
13.   Espolvoree las papitas con el perejil “plus” (el que me enseñó a hacer mi queridísima Chola Ferrer).