viernes, 31 de julio de 2015

Drops


¿Hacemos unos “drops” diferentes? Bata 2 cucharadas de manteca con ½ taza de azúcar y, como no se le convertirá en crema, siga batiendo mientras le agrega 1 huevo, 1 cucharada de edulcorante líquido (algo es algo para aplacar la conciencia… Yo usé Sucaryl), la ralladura de 1 limón, ¼ de taza de yogur y 1 taza y ¼ de harina tamizada con ¼ de cucharadita de estas tres cosas: sal, polvo para hornear y bicarbonato. Distribuya por cucharaditas en una placa enmantecada y cocínelas en horno moderado hasta que estén sequitas y apenas doradas. ¡Listo! Resultado: bizcochitos distintos a todos.

jueves, 30 de julio de 2015

El arte de disfrazarse







Es exactamente igual al arte de hacer economía en la cocina utilizando sobrantes: nadie debe reconocerle. Bien lo dijo alguna vez algún rey de Francia: “Quien no sabe disimular, no sabe reinar”. ¿Quiere que le ayude a disimular esos restos de pollo asado que siempre quedarán en la fuente mientras no salga al mercado un producto con pechuga quíntuple? Quite los huesos y la piel a las presas que hayan quedado y pique la carne en trozos no demasiado chicos. Mida dos tazas y mézclelas con 1 taza de salsa blanca espesa, 1 cebollita picada y frita en manteca, ½ taza de queso rallado, 2 cucharadas de perejil picado, 3 yemas, sal, pimienta y nuez moscada. Una todo, agréguele suavemente las 3 claras batidas a nieve y vierta en cazuelitas individuales, enmantecadas. Paso final: cocine a baño María en el horno hasta que crezcan y la superficie esté bien doradita. Entonces sirva acompañando con la salsa de champignon que más prefiera: o con una dosis suficiente de imaginación. ¿Qué dice? ¿Qué si por casualidad no sé que esta es la fórmula básica para cualquier soufflé? ¡Por supuesto!  “La casualidad es el Dios chico de los hombres”. ¿O no?


miércoles, 29 de julio de 2015

Brownies con corazón de dulce de leche


¿Imaginó usted alguna vez una especie de “brownies” así de grandes y chatones, con un corazón de dulce de leche? Pues esta es la sorpresa que le propongo para esta semana. Si quiere mejorar la presentación, únteles los costados con apenitas de dulce y adhiérales grana de chocolate, y arriba, úntelos con un baño ligero de azúcar (azúcar impalpable tamizada con el mínimo posible de jugo de limón o naranja, caliente, para obtener un baño liviano que cubra). Como adorno: huevitos de mazapán de distintos colores, o esos caramelos masticables que se les parecen, o huevitos hechos con la pasta para bombones de zanahoria que le enseñé una vez… ¡o nada!



INGREDIENTES

Harina ¾ de taza
Bicarbonato de sodio, ¼ de cucharadita
Sal, ¼ de cucharadita
Almidón de maíz (maicena… ¡bah!), 1 cucharada
Manteca, 80 gramos
azúcar, ½ taza
Agua, 2 cucharadas
Chocolate, cortado en trocitos, (o rallado), 150 gramos
Esencia de vainilla, 1 cucharadita
Huevos, 2
Harina, ½ taza

VARIOS

2 cucharadas gordas de dulce de leche, 2 de maicena y 2 yemas
Nueces molidas, 2 cucharadas

PREPARACION

  1. Tamice la harina junto con el bicarbonato, la sal y la maicena.
  2. Ponga en una cacerolita la manteca, el azúcar y el agua.
  3. Coloque sobre el fuego y revuelva constantemente hasta que la manteca se derrita y la mezcla rompa el hervor.
  4. Retire enseguida del fuego y agréguele el chocolate cortadito y la esencia.
  5. Siga revolviendo fuera del fuego con cuchara de madera, hasta que el chocolate se disuelva. Vuelque la mezcla en el bol de la batidora.
  6. Agréguele los 2 huevos y bata a toda maquina hasta que la superficie se llene de globitos.
  7. Deje de batir y únale suavemente los ingredientes tamizados en el primer paso.

COCCION

  1. Enmanteque y enharine un molde cuadrado (o rectangular… ¡bah!) de, aproximadamente 20 cm por 20 cm (¡qué suerte que la cocina no es una ciencia exacta!, ¿verdad, Teresita?).
  2. Vierta en el molde la mitad de la preparación y cocine en horno caliente unos 10 minutos, aproximadamente, hasta que la superficie esté sequita.
  3. Mientras tanto, mezcle el dulce de leche (cuanto más espeso sea, mejor) con las yemas, el almidón de maíz y las nueces molidas.
  4. Retire el molde del horno y, con la suavidad de los dedos de una aurora rosada sacada de la Iliada, vierta la pasta de dulce de leche de a cucharadas sobre la superficie de la “casi torta”.
  5. Tape el relleno con el resto de la mezcla de chocolate.
  6. Vuelva a poner el molde en el horno, hasta que la pasta se note cocida, pero no seca.
  7. Retire el molde del horno, pero no desmolde. Déjelo entibiar.
  8. Coloque el molde en la heladera (o congelador, si se atreve) hasta que esté  bien frío.
  9. Desmolde y corte en cuadrados. ¡Allá usted si quiere complicarse la vida decorándolos!


Nota: Esta preparación debe enfriarse muy bien antes de desmoldar a fin de darle “tiempo” a los brownies a que tomen consistencia y no se desarmen al cortarlos.



martes, 28 de julio de 2015

Supremas al whisky

 

 

La fórmula que hoy le propongo es una buena alternativa para cambiarles la cara a las pechugas de siempre. Con un buen toque de whisky y una colorida guarnición, son ideales para servir en una reunión de amigos o para sorprender a los comensales habituales. ¡Riquísimas!

 

 

Lo que llevan

supremas de pollo, sin piel ni indeseables, 6

sal y pimienta, A GUSTO

harina, PARA REBOZAR

manteca, 50 GRAMOS

aceite, 2 CUCHARADAS

whisky, 2 MEDIDAS

champiñones al natural, 1 FRASCO MEDIANO

crema de leche, 150 CC

fécula de maíz, 1 CUCHARADITA (OPTATIVO)

La guarnición

arvejas congeladas y bastones de zanahoria hervidos y sazonados a gusto con manteca, sal y pimienta de molinillo. CANTIDAD NECESARIA







1 Quíteles a las supremas de pollo las "pechuguitas colgantes" (usted me entiende, ese excedente de carne que impide que tengan buena forma). Si las supremas fueran muy gruesas, divídalas por la mitad a lo largo. Lávelas bajo la canilla, séquelas con un lienzo limpio y sazónelas a gusto con sal y pimienta de molinillo. Rebócelas de ambos lados con harina.




2 Coloque en una sartén 25 gramos de manteca. Agréguele el aceite y coloque sobre el fuego hasta que la manteca se derrita; de esta manera la materia grasa se vuelve más resistente al calor. Dore en esta mezcla las pechugas, dándolas vuelta una vez para que tomen un color parejo. Cuando estén listas, escúrralas en una fuente y reserve, pero no lave la sartén...



 

3 Agregue en la misma sartén los 25 gramos de manteca restante y llévela al fuego para que se derrita, mientras va raspando el fondo de cocción con una cuchara de madera. Vuelva a incorporar las supremas en la sartén. Rocíelas con el whisky, esconda la panza y arrímeles un fósforo para provocar un "mini-incendio"... Déjelas arder unos segundos.



 

4 Apague el incendio agregando en la sartén los champiñones con todo su líquido. Mezcle y deje hervir hasta que la salsa se reduzca un poco. Recién entonces incorpore la crema de leche y rectifique el sazonamiento con sal y pimienta de molinillo. Si la salsa estuviera muy líquida, espésela con un poco de fécula previamente diluida en apenitas de agua fría.



 

5 Hierva por separado las arvejas congeladas y los bastoncitos de zanahoria, en abundante agua sazonada con sal. Escúrralos también por separado y sazone ambos ingredientes con un trozo de manteca, sal y pimienta de molinillo. Acompañe las supremas con toda su salsa, los champiñones, una cucharada de arvejas y otra de bastoncitos de zanahoria.



lunes, 27 de julio de 2015

Guindado falso

Autor




Blanca Cotta


Ingredientes  




1 l. de vino tinto barato (de cajita)
1 k. de azúcar
4 rodajas gruesas de limón
1 chaucha de vainilla cortada por la mitad a lo largo
Alcohol fino, a gusto (1, 2 o 3 copitas...)




 


Preparacion 


 


En una cacerola, poner el vino, el azúcar, el limón y la vainilla. Hacer hervir entre 7 y 10 minutos, hasta que tome punto casi almibar. Colar y dejar enfriar bien. Agregar entonces una copita o dos (o tres) de alcohol fino, a gusto. Embotellar. 








 

domingo, 26 de julio de 2015

Prohibido tirar… ¡nada!



¿Se compró – ¡al fin! – la “juguera” eléctrica? ¿Vio qué maravilla? ¡En un segundo le saca el jugo a la zanahoria más zanahoria! ¿Qué hace con la pulpa?

  • Budín cremoso

1)      Mida dos tazas de “residuos de zanahorias” procesadas para jugo y colóquelas en una cacerola (se puede hacer igual con zanahorias ralladas).
2)      Agrégueles 2 tazas y media de leche y haga hervir unos minutos hasta que la pulpa esté blandita como puré.
3)      Entibie y ponga en el vaso de la licuadora junto con 1 taza de azúcar y 4 huevos. Licue.
4)      Tamice todo a través del colador de caldo y perfume con esencia de vainilla (cantidades industriales).
5)      Vuelque en un molde acaramelado de tamaño apropiado.
6)      Cocine a bañomaría en el horno, hasta que esté firme.
7)      Enfríe y desmolde. ¡Hasta sin acompañarlo con crema es delicioso!...



sábado, 25 de julio de 2015

“Angélica… cuando te nombro…”








¡Por supuesto que vienen a mi memoria los increíbles pancitos arrollados que me enseñó a hacer! Juro que repetí en casa la receta y me salieron parecidísimos. Pero si me hubiera traído un poquito de harina y del agua de allá… ¡seguro que no habría habido diferencia! De todos modos, ensáyelos. “Qué empresa de tanta gloria / sólo intentarla es victoria…” (LOPE DE VEGA). Ante todo, le aclaro, para tranquilidad de las gallinas: no llevan nada de huevo. Y le agrego, para equilibrio de su presupuesto: llevan una considerable proporción de  manteca. ¿Empezamos? Disuelva en 1/3 de agua tibia 2 cucharadas de levadura de cerveza y 1 de azúcar. Y cuando todo haga blú blú blú, póngalo en el centro de una corona hecha con 300 gramos de harina. Agréguele 1 cucharada de sal, 120 gramos de manteca derretida y 1 taza de desayuno de leche tibia. Y, por supuesto, mientras amasa e incorpora todo, vaya agregando más harina hasta obtener una masa elástica que se pueda estirar y enrollar con los puños, hasta que quede bien flexible. (En total absorberá más o menos ¼ kilo de harina).
El proceso que sigue ya es conocido: una vez hecho el bollo de masa, déjelo levar bien en lugar tibio. Y, cuando esté bien hinchadito, estírelo sobre la mesa en forma rectangular dejándola de 1 cm de espesor y úntela totalmente con 30 gramos de manteca derretida. Hecho esto, doble unos 15 cm de un extremo de la masa y siga doblándola sobre sí misma hasta llegar al otro extremo. Quedará formado así un rectángulo con varios dobleces. Déjelo nuevamente descansar y, si no aguanta hasta que esté de nuevo bien levado e hinchadito, le doy permiso para que abra un debate libre sobre este pensamiento de Anatole France: “Es preciso en esta vida contar con la casualidad. La casualidad, en definitiva, no es otra cosa que Dios”. ¡Pare el debate! Tome la masa, estírela dejándola no tan fina y córtela en los cuadrados o rectángulos que le salgan. Y entonces, sí, con la palma de la mano, vaya enrollándolos de un vértice al otro vértice opuesto hasta transformarlos en lo que le dije: pancitos arrollados. Y otra vez déjelos levar. Y otra vez reabrir el debate. Y otra vez vuelva a los pancitos y hornéelos a fuego suave primero, para que se abran y crezcan, y fuerte después, para que se doren. Y justo en el momento de sacarlos del horno, píntelos con leche para darles aspecto de alta escuela. En cuanto preparen el mate, le doy permiso para reabrir el debate anterior: ¿Puede cederle la palabra a Chateaubriand? “El hombre que comprendiese a Dios que comprendiese a Dios seria otro Dios”…